El rockero irlandés que inspiró a Pappo y al que le inventaron un amor con una modelo argentina

Desde sus primeros días en la Tierra, Phil Lynott quedó preso de un guion imposible. El color oscuro de su piel no fue un dato inadvertido en la blanca y racista Irlanda de los años 50. Abandonado por su padre (un marinero guyanés que luego de una breve relación con su madre, irlandesa, desapareció para siempre), el trauma del desamparo será una mochila pesada para el líder de Thin Lizzy, una de las bandas más importantes e influyentes del rock de la década del 70.

Cada gesto estético de Lynott está marcado por la búsqueda obsesiva de un lugar de identidad. Superhéroes de cómics, míticos guerreros irlandeses y rockeros fundacionales (Jimi Hendrix y Arthur Lee figuran entre sus paladines favoritos), son espejos de una existencia que bailó con la gloria y la tragedia en una misma fiesta. “El rock and roll permite que cualquier persona exista y cumpla todas sus fantasías”, dijo en una entrevista mientras Thin Lizzy se convertía en un fenómeno mundial.

Desde Kiss al Pappo más cadenero, varias parroquias del hard rock y sus derivaciones metaleras le deben unos cuantos tips a Thin Lizzy. La banda de Phil Lynott resistió a los clichés con canciones inspiradas en las diferencias sociales, los dramas pasionales y el humor ácido de un artista que también adoró a Bob Dylan, Van Morrison y Bruce Springsteen. La literatura irlandesa fue otra pasión, que le valió una categoría distintiva entre los mejores letristas de su generación.

Con su legendario bajo Fender Precision, Lynnot formó Thin Lizzy en 1969 junto al guitarrista Eric Bell y el baterista Brian Downey. El nombre fue una ocurrencia de Bell inspirado por el personaje de cómic Tin Lizzy. Tras grabar el single “The Farmer” en noviembre de 1970, la banda inicia una carrera que abarcará toda la década del 70.

Entre los grandes legados que dejó Thin Lizzy sobresale el uso de la técnica “twin guitars”, que no es otra cosa que el arte de tocar melodías armonizadas a dos guitarras, marca indeleble del hard-rock y un recurso perfeccionado más tarde por pesos pesados como Judas Priest y Iron Maiden. El modo de instalar a dos guitarras tocando al unísono se puede apreciar en hits memorables como “The Boys Are Back In Town” o “Cowboy Song”. Otro buen ejemplo es el primer top ten de la banda en 1973 con “Whiskey In The Jar”, versión libre de un motivo tradicional irlandés, que Metallica emuló, pero no logró superar.

El formidable Jailbreak (1976) es el álbum definitivo de Thin Lizzy y el disco que también selló el principio del fin de una trayectoria marcada por la más variada lista de excesos. Antes del final quedarán buenos momentos en directo con Live and Dangerous (1978), uno de los mejores registros en vivo que contó con la sabia producción de Tony Visconti.

Casi al mismo tiempo en que Phil Lynnot vivía su edad de oro, una modelo argentina triunfaba en el concurso de Miss Mundo realizado en Londres, en noviembre de 1978. La foto de la bellísima Silvana Suárez junto al líder de Thin Lizzy recorrió el mundo e incluso formó parte de una serie de rumores -con visos de romance- que alcanzaron a las revistas argentinas dedicadas al rock. El disparate adquirió niveles sorprendentes cuando el mensuario Rock & Pop Superstar afirmaba -en una página de chismes- que el bajista tenía un origen muy cercano, más precisamente situaba su nacimiento en la localidad uruguaya de Fray Bentos y que por esa razón posó junto a la reina de belleza argentina. La realidad es otra, Phil formaba parte del jurado del certamen junto a otras celebridades como la actriz Susan George o nuestro mediocapista campeón del mundo Julio Ricardo Villa, y esa fue la principal razón del supuesto encuentro romántico inmortalizado por la foto publicada en el semanario británico NME.   

Recorte del semanario NME con Lynott con Miss Mundo 1978, la argentina Silvana Suárez

“¿Quién era realmente Phil Lynott?”, se pregunta Graeme Thomson, autor de Cowboy Song: The Authorised Biography of Philip Lynott, una minuciosa pesquisa por los laberintos del músico irlandés. El periodista y escritor escocés sugiere que toda la vida de Lynott estuvo diseñada para evitar esa pregunta. “¿Era un poeta o un matón, un mitólogo dublinés o un semental pospsicodélico? ¿Era un seductor tímido y sensible que muchos amigos recuerdan, o era un donjuán depredador?”, dice Thomson y deja claro que todos esos ingredientes forman un perfil en donde la voz de barítono irlandés parece la única marca inalterable.

Otro hermoso inadaptado que abonó hasta su muerte la imagen de rockero consumado. Heridos en combate que se prueban múltiples caretas para ver si alguna les sienta bien. ¿Qué suerte hubiese corrido el rock sin las máscaras de David Bowie, Bob Dylan o Phil Lynott? La respuesta, en este caso, puede rastrearse en la discografía de Thin Lizzy, hecha de veracidad rockera, estribillos épicos y un espléndido sentido melódico que, sumado a una pluma aguda, formaron los rasgos de uno de los más subestimados talentos del rock anglosajón.

Estatua de Phil Lynott en Dublín

Además de la biografía de Graeme Thomson, el documental Phil Lynott: Songs For While I’m Away (2020) ofrece una versión coral sobre la vida y obra del músico irlandés. 

Mientras muchos dinosaurios de los 70 sufrían el rechazo de la generación punk, Phil fue respetado y requerido por la nueva aristocracia insumisa: junto a Paul Cook y Steve Jones, batería y guitarra de Sex Pistols, formó un grupo paralelo a Thil Lizzy llamado Greedies, que dejó sólo un single navideño. También solía juntarse con yonquis celebres como Johnny Thunders y Sid Vicious. Entre sus últimos movimientos aparece Solo in Soho, debut solista lanzado en 1980 y que el posible ubicar como un intento de reinvención artística.

El consumo de heroína era el dato que enmarcaba las fiestas interminables en la mansión londinense del líder de Thin Lizzy. El tiempo de descuento empezó a correr más rápido. En la navidad de 1985 fue encontrado inconsciente y, el 4 de enero de 1986, Philip Parris Lynott murió en un hospital de Londres. En el cementerio irlandés de Saint Fintan’s una inscripción galeica adorna su tumba con una pregunta: “¿Podrá Dios dar descanso a este espíritu?”.

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